No hay color que favorezca más a la iluminación y al espacio que el blanco. Refleja pureza y destaca objetos en otros tonos, por lo que se constituye en un color muy apreciado en la decoración interior.

Es especial para ambientes de reducido tamaño, cielos bajos, ambientes oscuros por la escasez de la iluminación natural. Y es uno de los colores que mejor se lleva con tonos intensos y los acompañan a la perfección.

En contraste a sus bondades, el blanco puede ser algo inquietante para los dormitorios, y es muy difícil mantener su limpieza, especialmente con niños en casa. El uso de pinturas lavables en las paredes pueden echarnos una mano.

Utilizando telas, muebles y piezas de decoración en blanco sobre paredes de igual color logramos un “blanco sobre blanco” otorgando mas luz y pureza al espacio, el cual puede complementarse con pequeños detalles en color o contrastes en negro.
Escrito por: Pablo, en la categoría: Color y pintura
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