Salones en color Gris, ideas y combinaciones para cada tono
Evita errores al comprar un sofá. Conoce las medidas estándar, el espacio necesario y cómo elegir el tamaño ideal para tu salón.
Escrito por Eduardo
El sofá es el mueble que más espacio ocupa, y que más protagonismo tiene en cualquier salón. Por eso, comprarlo «a ojo» suele salir caro. O se queda pequeño en cuanto llega la familia, o invade el paso y convierte el salón en una carrera de obstáculos.
Elegir bien el tamaño no depende del gusto solamente, sino de tres cosas muy concretas: las medidas del espacio, las medidas del mismo sofá y el margen que necesitas para moverte con comodidad. Vamos por partes.
Antes de mirar catálogos, coge la cinta métrica y anota tres datos: el ancho de la pared donde irá el sofá, la distancia hasta el mueble o la pared de enfrente, y el ancho de las puertas o pasillos por donde tendrá que entrar el día de la entrega. Muchos errores de compra no son de gusto, sino de logística: un sofá precioso que no cabe por el hueco no ayuda mucho.
Una regla simple de proporción: el sofá no debería ocupar más de dos tercios del ancho de la pared contra la que se apoya. Si tu pared mide 3 metros, un sofá de más de 2 metros ya sería más que suficiente.
Los fabricantes no se ponen de acuerdo en un estándar único, pero sí hay rangos habituales que sirven como punto de partida:
Un matiz importante: dos sofás de 3 plazas con el mismo ancho pueden tener fondos muy distintos. Los modelos «deep seating» (de asiento profundo), muy de moda ahora, ganan comodidad para tumbarse pero necesitan bastante más fondo que un sofá clásico.
Ese dato conviene revisarlo siempre antes de comprar. Si quieres profundizar con tablas y ejemplos por tipo de configuración, esta guía de medidas estándar de sofá lo desarrolla con bastante detalle.
Tan importante como el tamaño del sofá es lo que queda libre a su alrededor:
Estas cifras no son caprichos de diseñador: son las que marcan si un salón se siente cómodo o si, aunque esté bien decorado, resulta incómodo de usar cada día.
Una vez resuelta la parte de las medidas, el color del sofá y de las paredes puede compensar (o acentuar) la sensación de espacio.
En salones pequeños, un sofá en tonos claros o en el mismo rango cromático que la pared, por ejemplo, un color greige sobre pared gris topo, ayuda a que el conjunto se perciba más amplio y ligero.
En salones grandes, un sofá en un tono más profundo (verde botella, gris antracita) aporta carácter sin que el espacio se sienta vacío. La lógica es la misma que aplicamos siempre en color: los tonos claros expanden visualmente, los oscuros dan calidez y peso.
Tienes que tener en cuenta estos puntos:
Con estos datos en la mano, elegir el sofá deja de ser una cuestión de suerte y pasa a ser una decisión bastante más tranquila.