Reformas

Antes de pintar o reformar una planta baja: cómo detectar y tratar la humedad por capilaridad

Antes de pintar una planta baja, descarta la humedad por capilaridad: señales, errores frecuentes, opciones de tratamiento y el orden correcto de la obra.

Taburetes de madera ante pared deteriorada con humedad por capilaridad Escrito por

Si vives en una planta baja, antes de cambiar el suelo o poner un revestimiento nuevo, conviene hacer una revisión de posible humedad por capilaridad en las paredes que haciende directamente del terreno.

Este tipo de humedad es el agua que asciende de la tierra por los poros del muro, y si no se elimina, la pintura o el revestimiento que pongas encima acabarán estropeándose en pocos meses.

Capilaridad, condensación o filtración: cómo distinguirlas

No toda humedad es capilaridad, y confundirlas está detrás de muchos arreglos que no funcionan.

Pared muy deteriorada con humedad por capilaridad

La capilaridad sube desde el suelo por el propio muro. La condensación tiene que ver con el vapor de agua del interior de la casa, que se convierte en gotas al tocar superficies frías, y suele traer consigo moho negro. La filtración, en cambio, es agua que entra desde fuera por grietas, juntas o fugas de instalaciones.

Capilaridad Condensación Filtración
Dónde aparece Parte baja de muros de planta baja y sótano Zonas frías y poco ventiladas, a cualquier altura Muros enterrados, garajes, cubiertas y fachadas
Cómo se reconoce Salitre, pintura levantada y manchas a una altura similar Moho negro, gotas en los cristales, peor en invierno Manchas que crecen tras la lluvia o cerca de grietas
Origen Agua del terreno que sube por el muro Vapor de agua interior que se condensa Agua exterior o fugas que atraviesan el muro

Las soluciones para un tipo de humedad no sirve para las otras. Ventilar mejor ayuda con la condensación, pero no frena el agua que sube del suelo.

Si tienes dudas, lo más sensato es que un profesional identifique la humedad del muro antes de decidir nada.

En busca de señales de humedad por capilaridad

Recorre las paredes de la parte baja con calma, mejor con una luz rasante que deje ver las irregularidades. Fíjate en estas señales:

  • Manchas: en la zona inferior del muro, a una altura de unos pocos centímetros a 1,5 metros desde el suelo.
  • Salitre: un polvo blanquecino o pequeños cristales que aparecen sobre la superficie.
  • Rodapiés hinchados o madera que se deforma cerca del suelo.
  • Pintura que se abomba, se ampolla o se desconcha solo en la parte baja.
  • Olor a humedad o a cerrado que no desaparece aunque ventiles.

Si coinciden dos o tres de ellas en una planta baja, un sótano o una casa antigua, merece la pena investigar antes de reformar.

Errores frecuentes al intentar taparla

Cuando aparece la mancha, la tentación es esconderla, y lo primero que se suele probar es una pintura antihumedad. El problema es que solo crea una película superficial: no frena el agua que sube, y las sales cristalizan debajo hasta levantarla en pocos meses.

Algo parecido pasa al alicatar la parte baja o al poner zócalos estancos, porque el agua busca otra salida y puede acabar apareciendo más arriba, hacia afuera o en las paredes contiguas.

Otro error habitual es revestir con pladur sin tratar antes el muro. Queda bien durante un tiempo, pero la humedad se queda atrapada detrás, donde nadie la ve, y el aviso suele llegar en forma de olor o de moho.

Opciones que actúan sobre el origen

En las casas anteriores a la normativa de construcción actual, que exige una barrera impermeable en el arranque de los muros, es habitual que esa barrera no exista o esté deteriorada.

Una vez confirmado el diagnóstico, el objetivo es frenar el ascenso del agua, no disimular sus efectos. Hay varias vías para un tratamiento para la humedad por capilaridad, y la adecuada depende del tipo de muro, de su estado y de si se puede intervenir en la base.

Inyección de barreras químicas

Se perforan la base del muro y se introducen productos que forman una barrera horizontal contra el agua. Conviene valorar el grosor y el material del muro y que la barrera quede continua, porque si quedan huecos el agua sigue pasando. Es un trabajo para profesionales.

Electroósmosis

Son sistemas electrónicos que buscan frenar o invertir el movimiento del agua dentro del muro, con poca o ninguna obra. Es una opción que no todos los técnicos valoran igual, así que conviene pedir un diagnóstico previo y mediciones de humedad antes y después de la instalación.

Morteros transpirables

No detienen el ascenso del agua, pero permiten que el muro evapore. Funcionan como complemento de las opciones anteriores, no como sustituto.

El orden correcto de la obra

1: Lo primero es el diagnóstico. Antes de tocar nada hay que confirmar que se trata de capilaridad y no de condensación o filtración.

2: Después llega el tratamiento del origen, que consiste en frenar el ascenso del agua con la opción que mejor encaje con tu tipo de pared. Recomendable hacerlo con un profesional.

3: El tercer paso es el que más se suele saltar: el secado del muro. Según el grosor y el estado de la pared, puede llevar desde varios meses hasta un par de años. Tener paciencia aquí evita tener que rehacer todo lo demás.

4: Cuando el muro está seco, toca elegir acabados transpirables, es decir, pinturas y revestimientos que dejen respirar la pared, como los morteros transpirables o las pinturas minerales, en lugar de capas que la sellen.

Y así estaría todo listo para la decoración: recién ahora es el momento de elegir colores, mover los muebles y dejar la estancia como la habías imaginado.

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