Dormitorios pequeños para pareja: distribución, colores y estilo
Los tonos suaves ayudan a que el espacio se perciba más amplio. Se puede pintar una pared de acento, puede ser la del cabecero, pero sin recargar todo el espacio.
Escrito por Pablo
¿Estás en el proceso de diseñar una habitación juvenil, ya sea para tu hijo o hija, o para ti mismo? Este es el desafío de transformar un cuarto infantil o una habitación estándar, en un espacio con un carácter jovial, dinámico y a la vez práctico. Pero además, que pueda reflejar la personalidad del ocupante y adaptarse a su independencia y a las nuevas rutinas.
Con todo lo anterior en mente, es hora de pensar en proporciones, distribución y colores, para que el diseño del ambiente resulte más sencillo y logre ser funcional sin perder estilo.
Este es un punto fundamental en el dormitorio de un jovencito, y la cama es el mueble más importante del ambiente. Muchos padres dudamos entre mantener una cama pequeña o pasar a una medida más grande. Aquí es donde entra en juego la proporción del dormitorio.
Si el espacio lo permite una cama ancha puede ser la opción mas adecuada y que durará más años. Pero, por el contrario un colchón de una plaza mantiene el equilibrio visual en habitaciones medianas o pequeñas. También permite dejar zonas de paso cómodas y no invade el dormitorio, algo fundamental cuando también hay que integrar escritorio, armario y algo de espacio libre.
Una medida de colchón 90×200 ofrece una longitud adecuada incluso para adolescentes altos, sin ocupar tanto espacio como una cama de matrimonio, y sin ser la opción mínima y estándar.
Una vez definida la cama, seguiremos por la distribución del resto de los muebles. En habitaciones juveniles, la funcionalidad manda.
Colocar la cama contra la pared más larga suele ser una buena solución para liberar el espacio central. Si el dormitorio es estrecho, situarla en paralelo a la ventana puede ayudar a aprovechar mejor la luz natural.
El escritorio debería ubicarse en la zona más iluminada, también mejor cerca de la ventana. No hace falta que sea grande, hay opciones compactas que cumplen su función sin recargar el ambiente.
Por otro lado el armario conviene pensarlo en vertical. Estanterías altas, módulos suspendidos o incluso cajones bajo la cama ayudan a mantener el orden en la habitación.
Ahora vamos con la especialidad de Casa y Color, el color, esta vez adaptado a este ambiente de casa.
Lo ideal es crear una base neutra, con colores de la gama de blancos, tonos arena o gris perla, y añadir acentos de color a través de los textiles y pequeños detalles decorativos. Si en unos años cambian los gustos, sólo bastará con renovar cojines, ropa de cama y alguna que otra pincelada de color.
Los tonos suaves ayudan a que el espacio se perciba más amplio. Se puede pintar una pared de acento, puede ser la del cabecero, pero sin recargar todo el espacio.
Y por supuesto, la ropa de cama tiene un papel clave. Elegir tejidos agradables y diseños que no saturen visualmente ayuda a que el conjunto se vea armonioso.
Una vez definida la distribución y la base de colores, hay un punto que muchas veces se pasa por alto: el orden, y esto en un ambiente de un adolescente o un joven es algo no fácil de lograr.
Aquí deberás usar algunos recursos marcan la diferencia. Por ejemplo puedes usar cestas decorativas, cajas organizadoras y baldas que ayuden a mantener todo en su lugar. No se trata de esconderlo todo en muebles cerrados, sino de darle un lugar a cada cosa.
La iluminación también influye mucho en el ambiente. Una lámpara de techo general combinada con una buena luz de escritorio y una lámpara de apoyo junto a la cama suma calidez y hace que el dormitorio se sienta acogedor.
Hay algo que siempre debe tenerse en cuenta: diseñar una habitación juvenil no solo debe hacerse pensando en el presente, sino también anticiparse al futuro. Ya verás que en pocos años, ese adolescente tendrá nuevas necesidades, otros horarios y quizá otros gustos.
Por eso conviene comenzar con una base sólida que permita cambios: una cama con buena medida, los mejores muebles de líneas sencillas y una paleta de colores neutra que permita cambios. Con pequeños ajustes en decoración o textiles, el espacio puede transformarse sin grandes reformas.
Al final, una habitación juvenil no es simplemente un lugar para dormir. Es el lugar muy importante de cualquier joven donde pasará gran cantidad de horas, es un refugio personal, es un espacio para estudiar, descansar y crecer.