Flores, libros y otras ideas para decorar una mesa de centro
Las flores pueden cambiar el ambiente de una casa en segundos. Te contamos cómo usarlas para añadir color y armonía a la decoración de tu hogar.
Escrito por Pablo
Las flores siempre han sido uno de los recursos más sencillos para añadir color a una casa.
Un ramo bien elegido puede aportar un toque de frescura, introducir un color que complemente la decoración o incluso convertirse en el centro de las miradas. Pero para que realmente funcionen dentro de la decoración, no basta con elegir flores bonitas: también conviene pensar en cómo se integran con los colores y el estilo de la casa.
Si quieres que el ramo encaje bien con el estilo de tu hogar, una floristería puede ayudarte a elegir las flores y los colores adecuados. Si vives en Sevilla o alrededores, puedes buscar la floristería en Sevilla más cercana; y si no, siempre puedes acudir a tu floristería o tienda de flores de confianza para preparar el ramo perfecto.
A partir de ahí, hay algunas ideas sencillas que pueden ayudarte a integrar las flores en la decoración para que aporten color y sumen belleza a tu casa.
Una de las formas más fáciles de integrar flores en la decoración es utilizarlas para reforzar los colores que ya existen.
Por ejemplo, si tu salón tiene cojines en tonos mostaza, terracota o verde oliva, un pequeño ramo que incluya flores en esa gama cromática ayudará a que el conjunto se vea más coherente. Las flores funcionan casi como un accesorio decorativo más, igual que una manta, un jarrón o un cuadro.
Otra posibilidad es usar las flores para introducir un contraste suave. En un ambiente neutro (con blancos, beige o grises) un ramo con tonos más intensos puede aportar vida al espacio sin necesidad de cambiar otros elementos decorativos.
No hace falta que los colores coincidan exactamente. A veces basta con repetir una tonalidad similar para que el conjunto funcione de forma natural.
En decoración, muchas veces buscamos añadir color sin recargar el ambiente. Las flores son perfectas para lograrlo.
Un jarrón con flores puede convertirse en un pequeño punto de color en lugares como una mesa auxiliar, una estantería o una consola en la entrada. Son detalles sencillos, pero ayudan a que la casa se vea más viva.
Además, al ser elementos naturales y temporales, permiten cambiar los colores con facilidad según la estación o el momento. En primavera y verano suelen funcionar bien los tonos más frescos y luminosos, mientras que en otoño o invierno pueden aparecer colores más cálidos o profundos.
No todas las flores transmiten la misma sensación visual. Por eso también conviene pensar en el estilo general de la casa.
En interiores minimalistas, por ejemplo, suelen funcionar mejor ramos sencillos con pocas flores y colores suaves. En espacios más bohemios o naturales, en cambio, los arreglos sueltos y con variedades diferentes pueden resultar muy decorativos.
Las casas de estilo clásico suelen quedar muy bien con flores elegantes como rosas, lirios o peonías, mientras que en ambientes más modernos a veces funcionan mejor los arreglos simples con pocas flores pero con formas llamativas.
El lugar donde coloques las flores también influye mucho en el efecto decorativo.
Las zonas de paso o los espacios más visibles suelen ser perfectos para colocar un arreglo floral, ya que todos los que entren en casa podrán apreciarlo. El recibidor, por ejemplo, es un buen lugar para un ramo llamativo que dé la bienvenida.
La cocina y el comedor también son espacios ideales para añadir flores. En el comedor, el centro de mesa es el clásico de siempre, pero también puedes colocar pequeños arreglos a lo largo de un camino de mesa o incluso una sola flor en cada lugar cuando tengas invitados.
En espacios amplios o muy abiertos, conviene elegir flores con mayor presencia, como hortensias o lirios, que llenen visualmente el ambiente.
Aunque solemos pensar en el salón o el comedor, hay otros lugares de la casa donde las flores también pueden funcionar muy bien.
En el dormitorio, por ejemplo, un pequeño ramo en la mesita de noche puede ser un detalle muy agradable. Flores como rosas de té, lirios o fresias aportan un aroma suave que ayuda a crear un ambiente relajante.
El baño también puede beneficiarse de un pequeño arreglo floral si tiene buena luz natural. En estos espacios suelen funcionar mejor los tonos suaves y tranquilos.
Incluso en la cocina se pueden combinar flores con plantas aromáticas en el alféizar de una ventana, creando un rincón natural que además resulta práctico.
A veces pensamos en grandes cambios para mejorar la decoración de una casa, pero pequeños detalles como las flores pueden tener un efecto sorprendente.
Un ramo bien elegido no solo aporta color: también introduce textura, movimiento y un toque natural que difícilmente se consigue con otra cosa.
Lo interesante es que no existe una única forma correcta de usarlas. Puedes probar diferentes flores, cambiar los jarrones o mover los arreglos de un lugar a otro hasta encontrar lo que mejor funciona en tu casa.