5 colores para pintar la terraza, el balcón o un patio pequeño
Cómo dar color y calidez a tu terraza en otoño e invierno: paleta de temporada, textiles, plantas, suelo e iluminación para disfrutarla todo el año.
Escrito por Eduardo
Cuando bajan las temperaturas, es fácil dar la terraza por perdida por unos meses. Muebles recogidos, macetas mustias y un conjunto gris que invita a quedarse dentro de casa.
Pero con unos cuantos toques de color bien elegidos, ese mismo rincón puede seguir sintiéndose agradable para el café de la tarde o para una manta y un libro al aire libre. Todo es cuestión de pensar a la terraza como una estancia más, con su propia paleta, sus texturas y su ambiente.
Ya vimos en otra ocasión sobre los colores del otoño, estos funcionan muy bien en exteriores. Algunos de ellos son los tonos tierra, los ocres, el terracota, el mostaza y el verde oliva, todos crean una atmósfera cálida sin resultar recargados.
La clave está en no usarlos todos a la vez. Elige dos como protagonistas, por ejemplo terracota y verde oliva, y deja que los neutros (crudo, beige, gris piedra o un blanco roto) le de el equilibrio al conjunto.
El mostaza y los colores intensos, mejor en pequeñas dosis: un cojín o una maceta bastan para dar una pincelada de color. Una regla sencilla es repartir los colores en proporciones: un 60 % de neutros, un 30 % del color principal y un 10 % de acento. Así el resultado se ve armónico y es fácil de renovar de una temporada a otra.
Por otra parte los textiles son la forma más rápida y flexible de cambiar el aspecto de un ambiente, en esta caso la terraza. Los cojines de las sillas o de los sillones de exterior, o en una alfombra para exteriores que delimite la zona de estar transforman el espacio en cuestión de minutos.
Conviene elegir tejidos pensados para exterior o, al menos, resistentes a la humedad, y guardar las piezas más delicadas cuando se anuncie lluvia.
Un truco útil: repetir un mismo color en dos o tres piezas distintas, como un cojín, una manta y una funda de asiento, ayuda a que todo parezca pensado como un conjunto y no como una suma de compras sueltas.
La terraza no tiene por qué quedarse sin flores. Hay gran variedad de especies que agradecen el frío y alegran el conjunto. Algunas de ellas pueden ser:
Agrupar las macetas en distintas alturas, con una o dos de mayor tamaño como fondo, da sensación de rincón cuidado y compone mejor que repartirlas sueltas.
Solemos olvidarnos del suelo, pero es la superficie más grande de la terraza y condiciona todo lo demás. Una baldosa fría y desgastada puede apagar cualquier combinación de textiles y plantas, mientras que un pavimento bien elegido las hace lucir.
Tal vez te sirva la idea de apostar por césped artificial, es una solución muy práctica para el invierno: mantiene el verde durante todo el año, sin riego ni mantenimiento, y aporta una sensación más acogedora que la cerámica o el hormigón. Y al pisarlo con calcetines gruesos o con zapatillas de andar por casa, la diferencia de confort se nota desde el primer día.
Además, ese verde sigue siendo una buena base para los colores de otoño. Si la terraza es pequeña, basta con cubrir la zona de estar para marcar el ambiente. En espacios más amplios, puede combinarse con tarimas o zonas de gravilla para crear distintos usos sin perder coherencia de tonalidades.
En otoño e invierno anochece pronto, y una buena iluminación permite seguir disfrutando de la terraza después de la puesta de sol. Lo mejor son luces de tono cálido, que realzan los colores elegidos y crean un ambiente más íntimo. Las opciones son guirnaldas, farolillos, velas dentro de linternas o pequeños focos solares repartidos entre las plantas.
Evita las luces blancas frías y los puntos de luz demasiado intensos, que restan calidez. Con tres o cuatro fuentes de luz suave a distintas alturas conseguirás un efecto acogedor sin complicaciones de instalación. Si colocas una de ellas cerca de las plantas, además de iluminar, resaltarás sus formas y colores al caer la noche.
La renovación de la terraza puede adaptarse tanto al espacio disponible como al uso que quieras darle durante los meses fríos.
Si lo que buscas es un rincón donde desconectar un rato, te bastarán unos pocos detalles: mantas y cojines de tacto cálido, algunas plantas de temporada y una luz suave que dé ganas de salir fuera.
Y si lo que quieres es poder quedar con la familia o con los amigos, puedes ir un poco más lejos: cambiar la paleta de colores, recolocar las macetas y ajustar textiles e iluminación al otoño y al invierno. Al final, lo que importa es que la terraza siga siendo un sitio agradable, donde se esté a gusto durante toda la temporada.