Gama de Azules, paleta de colores para pintura de paredes
Cuáles son los colores recomendados para las paredes de una cocina: depende de la luz, de las proporciones (si es chica o grande), y del clima que se quiere lograr.
Escrito por Pablo
Un ambiente tan especial como la cocina requiere algo de dedicación a la hora de elegir el color para pintar las paredes y combinarlo con el mobiliario, los electrodomésticos y los revestimientos propios de este espacio. Y está claro que no existe un único color ideal, al contrario, hay una gran variedad de colores y combinaciones que pueden utilizarse sin miedo. Incluso es uno de los ambientes donde mejor lucen los colores intensos, los contrastes marcados y las combinaciones más atrevidas.
Las distintas maneras de pintar una cocina hacen que se creen diferentes climas o, dicho de otra manera, que se generen sensaciones únicas con cada combinación. Además, no todos los colores son apropiados para cualquier cocina, por lo que conviene tener en cuenta las dimensiones, el estilo decorativo y la iluminación natural y artificial del espacio.
Hoy en día también es habitual combinar paredes pintadas con azulejos, madera, microcemento o muebles de colores, por lo que la pintura debe integrarse con todos estos elementos para conseguir un resultado equilibrado y agradable.
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Entre las opciones más atractivas está la de pintar las paredes con colores fuertes. Sin duda, los tonos vibrantes aportan a la cocina ese clima de vitalidad que muchas personas buscan. Lo importante en estos casos es saber combinar correctamente el color de las paredes con el mobiliario y los azulejos.
Aquí puedes atreverte con el naranja, el verde pistacho, el amarillo, el azul turquesa o incluso el rojo. Todas las variantes de estos colores son buenas opciones para pintar toda la cocina o solamente una pared de acento para evitar que el resultado se vea demasiado cargado.
Actualmente también son tendencia tonos como el verde oliva, el azul petróleo y algunos terracotas suaves.
Si buscas un resultado elegante, clásico y sobrio, los colores neutros son una apuesta segura. Tendrás que mirar especialmente dentro de la familia de los grises, los tonos tierra y los beiges.
Para que una cocina pintada en colores neutros no resulte monótona conviene jugar con los contrastes. Por ejemplo, combinar muebles blancos con detalles negros o con maderas oscuras. Lo ideal es no utilizar todos los elementos en el mismo tono, sino añadir algún color de apoyo en pequeños detalles decorativos para aportar personalidad.
Los tonos greige, arena y topo también son alternativas muy utilizadas actualmente porque aportan calidez sin perder luminosidad.
Las cocinas luminosas siguen siendo tendencia y probablemente nunca pasen de moda. Además de favorecer la preparación de alimentos, generan una sensación de limpieza y amplitud muy agradable para el día a día.
El blanco es el color que mejor refleja la luz y ayuda a que los espacios pequeños parezcan más amplios. También crea un ambiente fresco, moderno y visualmente ordenado cuando se combina con los materiales adecuados.
Es el color favorito de estilos como el minimalista, el nórdico o el japandi, donde las paredes claras llenan los ambientes de luz. En la cocina combina especialmente bien con maderas claras, acero inoxidable, vidrio y detalles negros.
Si temes que una cocina blanca resulte demasiado fría, puedes sumar textiles, plantas o detalles en madera natural para equilibrar el ambiente.
Si prefieres algo más clásico y discreto, los colores suaves siguen siendo una excelente opción. El resultado es un ambiente delicado, luminoso y acogedor, especialmente recomendable para cocinas pequeñas o con poca entrada de luz natural.
Para evitar que el espacio se vea apagado, conviene combinar estos tonos con muebles blancos, crear algunos contrastes marcados o destacar una pared con un color más intenso que armonice con el resto de la decoración.
Los colores suaves o pastel funcionan muy bien en decoraciones clásicas, vintage o Shabby Chic. Tonos como el rosa empolvado, verde salvia, azul cielo o crema combinan perfectamente con muebles blancos, colores hueso, arena y maderas claras.
Y por último, si quieres lograr un ambiente íntimo, sofisticado y elegante, las tonalidades oscuras pueden ser una gran alternativa. No solamente hablamos del negro o del gris oscuro, sino también de colores como el café, azul marino, verde botella o borgoña.
Eso sí, conviene utilizarlos con cierta moderación, especialmente en cocinas pequeñas o con poca iluminación natural. Una buena idea es reservar estos tonos para una pared principal o combinarlos con muebles claros para equilibrar el conjunto.
No es aconsejable utilizarlos junto a maderas demasiado oscuras, ya que el ambiente puede verse pesado visualmente. Por el contrario, las maderas claras, los acabados blancos y algunos detalles metálicos ayudan a generar un contraste moderno y elegante.
El tamaño de la cocina también influye mucho en el resultado final:
En los últimos años han ganado popularidad colores como el verde salvia, el verde oliva, los tonos arena, el beige cálido, el azul petróleo y los terracotas suaves. También siguen siendo muy utilizadas las cocinas blancas combinadas con detalles negros, madera natural y acabados mate, especialmente en estilos modernos y nórdicos.
Sin embargo, las tendencias deben tomarse solo como inspiración. A la hora de pintar una cocina, lo más importante sigue siendo elegir colores con los que cada persona se sienta cómoda y que encajen con el estilo de su hogar. Un color puede estar de moda, pero si no transmite bienestar o no combina con el espacio, probablemente termine cansando con el tiempo.
Por eso, más allá de las modas, conviene buscar un equilibrio entre gustos personales, iluminación, tamaño de la cocina y combinación con muebles y revestimientos.